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PERLAS

 

 

 

Las perlas son el producto de una reacción de enquistamiento de una partícula extraña dentro del cuerpo blando de los moluscos, especialmente en los bivalvos. Las perlas más conocidas son las consideradas como gemas o piedras preciosas, por su simetría y su particular lustre. Las perlas preciosas son producidas en su inmensa mayoría por las ostras pertenecientes a la familia Pteriidae.

 

 

 

 

 

 

 

 

Las perlas naturales se forman cuando un cuerpo extraño penetra al interior del cuerpo del molusco, el cual reacciona cubriendo lentamente la partícula con una mezcla de cristales de carbonato de calcio (CaCO3) y una proteína llamada conchiolina, formando la sustancia conocida como nácar, que es la sustancia que forra la cavidad paleal del animal (las paredes interiores de las valvas). Al cabo de un período variable la partícula termina cubierta por una o más capas de nácar, formando una perla.

 

 

 

 

 

 

 

 

Las perlas son de tamaño, color y forma variables. El valor de la perla se determina en función de criterios varios pero puede decirse que se centran en tres: una forma deseable (por ejemplo, las esferas perfectas o las "lágrimas"), la rareza de su color (casi toda la gama entre el blanco y el negro) y naturalmente la talla. Aunque las características estéticas y de tamaño son fundamentales en la valoración de una perla, el precio final depende en gran medida de las tendencias de la moda del momento.

 

 

 

 

 

 

 

 

El brillo de la perla proviene de la reflexión luminosa en la superficie cristalina, mientras que la iridiscencia proviene de la refracción y difracción luminosas en las múltiples capas de nácar translúcido que forman una perla cualquiera.

 

Las perlas han sido apreciadas por todos los pueblos desde la antigüedad debido a su rareza, belleza y extraordinario valor.

 

Se ignora cuál fue el primer pueblo que extrajo las perlas de las ostras, para luego usarlas como decoración. Pero, debido a que las perlas tienen lustre y brillo casi inmediatamente salidas de la ostra que las fabricó, es muy posible que se hayan utilizado como adorno desde épocas prehistóricas.

 

Parece que la costumbre de adornarse con perlas tuvo origen en la India y otros puntos de Asia, desde donde los fenicios la propagaron por Europa. Los griegos llamaron a la perla margarites, pero no parece que se generalizara su uso hasta después de la guerra de los persas y de las conquistas de Alejandro. En Asia Menor se extendió su empleo después de la conquista de Lidia por Ciro. En los Proverbios se habla repetidas veces de las perlas, lo cual indica que los hebreos las conocían. Durante la dominación de los Tolomeos en Egipto, el uso de las perlas adquirió proporciones extraordinarias, y más tarde los grandes señores de nuestras cortes de Europa se servían de las perlas no sólo para adorno, empleadas en collares, brazaletes, pendientes, sortijas, etc., sino para bordados de vestidos o simplemente como guarnición de éstos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Actualmente las perlas no tienen tanto valor monetario como en épocas pasadas, principalmente debido a que la mayoría de ellas son cultivadas, lo que las ha devaluado por aumento en la oferta.

 

De allí que numerosas parábolas y dichos que nos han llegado al presente referentes al proverbial valor de las perlas no tengan la misma resonancia y valor semántico hoy en día.

 

La perla Peregrina es una de las pocas joyas que lleva tras de sí una historia tan fascinante. Una joya que ha peregrinado por diversos países desde que fuera descubierta por un esclavo, en Panamá, hace más de 400 años.

 

 

 

 

 

 

 

 

Las perlas en forma de lágrima son muy apreciadas por su belleza y escasez, y es por ello que la Peregrina se convirtió en objeto de deseo de la realeza de la época, como Margarita de Austria, Isabel de Borbón o María Luisa de Parma.

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1580 la perla es llevada de Panamá a Sevilla y cae en manos del Rey de España Felipe II. La lucirían las sucesivas reinas que ocuparon el trono español. La reina Isabel de Borbón, primera esposa de Felipe IV, la luce en un retrato ecuestre terminado por Velázquez.

 

La Peregrina permaneció en España hasta 1808, cuando José Bonaparte ocupa el trono español en lugar de Carlos IV y exige que le entreguen las joyas reales más valiosas. Envía la perla a su esposa, que residía en París, si bien años después la pareja se separa y Bonaparte se lleva la perla a Estados Unidos. En su testamento, la lega al futuro Napoleón III, quien la vende hacia 1848 a un marqués inglés. Entre 1914 y 1969, la perla pasó por una firma de joyeros londinenses y por dos coleccionistas más.

 

En 1969 la Peregrina sale a subasta, y un enamorado Richard Burton la adquiere por la simbólica cantidad de 37.000 dólares, como regalo a su amada Elizabeth Taylor. Taylor la incorpora a un collar de rubíes y diamantes, diseñado por la prestigiosa joyería Cartier de París, haciendo a la Peregrina, todavía más si cabe, una pieza de valor incalculable. La luciría en la película A little Night Music en el año 1977. Actualmente Liz Taylor sigue siendo su propietaria, si bien según las malas lenguas, un caniche de la actriz mordisqueó la perla y le causó algunas muescas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Perla Australiana

 

La perla del Mar del Sur o Australiana se trata de un tipo de perla cultivada en las aguas saladas del norte de Australia, en Indonesia y Filipinas. Tiene una gama de color que va desde el blanco al negro. Se destacan por su iridiscencia plateada y dorada. Alcanza tamaños entre los 9 y los 28 mm. Su forma puede ser perfectamente redonda hasta adoptar una forma asimétrica y un brillo del medio al alto. El precio varía dependiendo de su brillo.El tiempo de cultivo de esta perla es de tres a ocho años.

 

 

 

 

 

 

 

 

La Perla de Tahití

 

Son cultivadas en aguas templadas en agua salada de la Polinesia Francesa, por la Ostra Pinctada Margaritifera. Pueden ser de distintos colores: gris, verde, naranja, dorada, azul y negra.Las perlas negras son únicas, de brillo intenso y alcanzan los 13 mm. El tiempo de cultivo de la perla de Tahití es de dos a tres años. Esta perla, además, es costosa por ser cara y única.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Perla Akoya

 

Son perlas cultivadas en el agua salada de Akoya, Asia. Tienen una forma redonda y simétrica. Su tamaño varía entre 6 y 8.5 mm. Esta perla es de difícil crecimiento y tiene más brillo que las que son cultivadas en agua dulce. Su color va del crema al rosado

 

Perlas de Agua Dulce

 

Son cultivadas en ríos y granjas de lagos de China. Miden entre 3.5 y 7 mm. Poseen forma asimétrica y brillo que va del medio al alto. Las perlas cultivadas en este tipo de agua son en su mayoría blancas, pero pueden llegar a ser rosadas.

 

Perla Freshwater

Son perlas naturales. Son cultivadas en agua dulce principalmente en los lagos y ríos de China y Japón. Es orgánica, es decir que proviene de un ser vivo. Su tiempo de cultivo va de los tres a los ocho años. La principal característica de este tipo de perlas es que no media la intervención del ser humano en su producción, más que para proporcionar mejores condiciones ambientales a las ostras, por lo que es difícil conseguir las perlas completamente redondas. Las formas que adoptan este tipo de ostras son variables:

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Redondas: son, generalmente, las de mayor valor. Es simétrica y rueda en línea recta.
  • Barrocas: indican forma irregular en las perlas. Son, por lo general, las menos valiosas, aunque pueden existir especímenes que lleguen a valer más que las redondas.
  • Semiredondas: son perlas que tienen formas redondeadas, pero que no llegan a ser enteramente esféricas.
  • Anilladas o estriadas: presentan líneas regulares o anillos cóncavos de manera perpendicular a un eje de revolución superior a un tercio de la superficie de la perla.
  • Semibarrocas: se trata de todos los tipos de perlas que no encajan con ninguna característica de las anteriores.

 

Perla Mabe

 

Son perlas cultivadas hemisféricas. Crecen adheridas al interior de la concha de una ostra en lugar de dentro del cuerpo de ésta. Son cultivadas principalmente en Japón, Indonesia y Australia. Es una gema orgánica. El tiempo de cultivo de estas perlas va de medio año a dos años. Son relativamente fáciles de obtener, lo que hace que su valor sea menor al de las perlas redondas. Estas perlas son semiredondas, ya que uno de los lados de la perla es redondo, mientras que el otro es plano. Esta morfología permite que sean utilizadas en joyería y así poder ocultar el lado plano.

 

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