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Limpieza y cuidado de las joyas

Las alhajas suelen ser uno de los bienes familiares más preciados. Han sido compañeras de la mujer y del hombre desde tiempos inmemoriales. Han sido símbolo de riqueza, de belleza, complementos del atuendo personal, amuletos para la suerte y reflejos de tendencias religiosas, entre otras cosas. En muchas familias, éstas son patrimonio de valor y además recuerdos imborrables de generaciones anteriores. Por eso mismo, tenerlas en perfectas condiciones ayuda a que permanezcan en su justo valor y no se deterioren, mimarlas un poco y tenerlas siempre brillantes es lo mínimo que se puede hacer para preservarlas.

 

Para la mayoría de las personas, algunas piezas de joyería son de uso diario. Por ende, sufren un desgaste que se refleja en su falta de brillo (las piedras que se ven opacas), se rayan (anillos de matrimonio y cadenas marcadas) y otros deterioros que experimenta la pieza, haciendo que la misma pierda su belleza y, en algunos casos, su valor. Por lo antes dicho, queremos brindarle algunos consejos prácticos y sencillos para preservar sus piezas en óptimas condiciones y que las pueda disfrutar al máximo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Por suerte, no tendrá que recurrir a costosos limpiadores ni nada por el estilo. Existen soluciones sencillas al alcance de su mano para limpiar las joyas.

 

Joyas que solo estén echas de oro o que lleven engarzadas piedras de diamante, rubí y zafiro:

 

 

 

 

 

 

 

 

No intente este proceso con otras joyas o piedras.

 

Utilizaremos una solución de agua tibia y un detergente líquido suave (de lavavajillas) en una proporción de tres partes de agua por una de detergente líquido. Esta solución jabonosa se coloca en un recipiente profundo de cristal o cerámica clara que pueda albergar cómodamente las piezas, cubriéndolas en su totalidad. Las piezas inmersas en la solución se deben dejar reposar por un par de horas para que la solución penetre en las ranuras y afloje las partículas que se hayan acumulado.

 

 

 

 

 

 

 

 

Adicionalmente, se puede utilizar un cepillo de cerdas muy suaves o una brocha de maquillaje para ayudar a la limpieza, pero esto sólo se recomienda en artículos de joyería cuyos engarces estén firmes. Una vez la pieza ha sido limpiada, debe ser secada con un paño suave y mucho esmero para evitar que la humedad quede atrapada en alguna parte pequeña de la joya.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los diamantes,  rubíes y zafiros requieren un cuidado diferente. A pesar de ser piedras preciosas muy resistentes, pierden fácilmente el brillo ya que el polvo y la grasa se pegan fácilmente en ellos. Los aceites liberados naturalmente por la piel se depositan en estas piedras. Para prevenir esto, debes limpiar tus joyas por lo menos una vez a la semana o cada vez que se vaya a utilizar para luzca impecable. Puedes usar un cepillo dental remojado en líquido limpiador a base de amonio con suaves toques.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aparte del simple uso de la solución jabonosa, como la alternativa más sencilla para limpiar la mayoría de las prendas, existe otra  variante, algo más sofisticada, que pueden resultarle útiles si desea lograr un resultado aún más efectivo.

 

Consiste en utilizar una solución jabonosa hirviendo. Si bien este método es muy efectivo debe hacerse con mucho cuidado, aumentando la temperatura de forma gradual para evitar que las piedras engarzadas en las joya se rajen, pues los cambios extremos de temperatura pueden afectarlas. De igual forma, las piezas se deben dejar refrescar antes de enjuagarlas con de agua y luego realizar un minucioso secado de las mismas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Antes de iniciarlo vamos a preparar el “secadero”: forraremos el fondo de una caja de zapatos  con papel de cocina o una toalla, de manera que cuando pongamos la joya mojada no se arañe y a la vez haga de secante.

 

Sumerja en un recipiente, preferiblemente de aluminio y ancho, lleno de agua hasta la mitad sus joyas, añada lavavajillas líquido (generosamente dos cucharadas soperas), póngalo a fuego lento y espere a que empiece a hervir, habrá de estar atento pues cuando se llegue al punto de ebullición se formara mucha espuma, baje el fuego y manténgalo hirviendo durante 10 minutos.

 

Aparte el recipiente del fuego y espere a que se enfríe hasta que usted pueda meter la mano y tomar la pieza. Con un cepillo de dientes blando, restriegue  insistiendo en los sitios recónditos pero siempre encima del mismo recipiente de manera que si alguna de las piedras estuviese adherida por restos de suciedad, caiga en el mismo y pueda recuperarla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando haya terminado, y siempre que la joya este ya a temperatura ambiente, sumérjala en otro recipiente con agua fría para enjuagarla. Sáquela y meta la joya en la caja de zapatos con la toalla y ya no la vuelva a tocar, ni con las manos ni con otro objeto, hasta el final del proceso. Aproxime  la boca de un secador de pelo a la joya, el aire la empujará hasta que la dejemos arrinconada en una esquina de la caja, mantenga el secador pegado a la joya hasta que se seque. Cuando esté totalmente seca, déjela reposar un rato hasta que vuelva a temperatura ambiente. Con este simple proceso obtendrá un excelente resultado y podrá eliminar casi totalmente los restos de suciedad. Lo ideal sería que comenzase con joyas hechas solo de oro y cuando tuviese algo de práctica comenzase con las que conoce con certeza las piedras engastadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Joyas de plata y/o oro que tienen engarzadas otras piedras:

 

 

 

 

 

 

 

 

En este caso debe limpiar la superficie de las joyas con un paño remojado en una mezcla de jabón suave y agua tibia (removedores de manchas y detergentes no son recomendables.)

 

Debes enjuagar sus joyas usando agua tibia, pero sin sumergirlas, usando otro paño, el que debe ser suave.

 

Algunas piedras necesitan un tratamiento especial ya que pueden reaccionar al contacto con agua caliente o tibia.

 

El lapislázuli debe limpiarse con una mezcla de agua fría y jabón suave. Las esmeraldas los ópalos,  y las turquesas también deben limpiarse con agua fría. Las piedras de jade deben limpiarse solamente con un paño húmedo.

 

Antes de guardar cualquiera de estas joyas debe asegurarse que están completamente secas.

 

Joyas echas solo de plata:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para las piezas de joyería de plata (solo de plata) se puede utilizar una solución de algunas cucharadas de jugo de limón con una cucharada de sal, revolviendo bien. Se debe incorporar la pieza, moviéndola en la solución, y podrá observar el cambio rápidamente. Recuerde enjuagar la pieza y secarla muy bien.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las piezas de plata (nuevamente solo de plata) podrán limpiarse con pasta de dientes y un cepillo suave, esta alternativa es muy útil cuando la pieza de plata se ha puesto negra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Collares de Perlas:

Estas hermosas aliadas lucen elegantes de la mañana a la noche, por su versatilidad y gran utilidad. Un collar de perlas es una pieza indispensable para toda mujer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es imperativo revisar el broche del collar, al igual que el hilo a través del cual han sido insertadas las perlas, antes de ponérselo. Se sugiere, para mayor seguridad, usar un collar con las perlas anudadas individualmente para evitar – en caso de que se rompa el collar – que no rueden todas y se extravíen, lo que haría más difícil la reconstrucción del mismo. Se recomienda cambiar el hilo una vez al año, si el collar es utilizado con frecuencia, o cada dos años, si su uso es moderado.

 

Es importante colocarnos esta pieza de joyería después de habernos maquillado, utilizado el rociador de cabello y el perfume, pues todas estas sustancias son nocivas para las perlas ya que interactúan con la capa de nácar y van, poco a poco, matando su brillo.

 

 

 

 

 

 

 

Las perlas se deben limpiar con un pedazo de tela de pana cada vez que se usa el collar y éste se debe guardar en una bolsita de tela (seda o terciopelo preferiblemente) o en una cajita con algodón, para evitar que las perlas se rallen y se pierda el nacarado que las caracteriza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para una limpieza más exhaustiva de las perlas es recomendable una solución de agua con un jabón muy suave (como el usado para lavar los platos). El collar se debe enjuagar y secar muy bien antes de guardarse, siendo ideal dejarlo sobre una toalla toda la noche.

 

Estos consejos se aplican, de igual manera, para las caravanas, pulseras, broches y cualquier otra pieza con perlas.

 

Paños:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para una limpieza rápida se comercializan  paños que llevan impregnados una solución limpiante y que con un par de pasadas todas las partes accesibles de su joya recuperarán su brillo de manera espectacular al momento.

 

Como guardar las joyas:

Se aconseja guardarlas individualmente en un joyero, a ser posible en seda, doblados los collares y pulseras de tal manera que no rocen contra ellos mismos, recuerde: zafiros, rubíes y diamantes lo arañan todo... especialmente entre ellos!!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Solo guarde en su joyero su alhajas, no introduzca productos cosméticos, los vapores que emanan de algunos de estos productos dañan las gemas porosas o de origen orgánico tales como perlas, turquesas, corales.

 

Los collares de perlas o cualesquiera otros engarzados en hilo es recomendable que se guarden en pequeñas bolsas de terciopelo o seda con cierre, o bien, en su estuche, de manera que no se enreden con otras joyas y se dañe el hilo de engarzado. Antes de guardar un collar de perlas no se olvide de pasarle un trapo seco para quitar restos de maquillaje, perfume y otros cosméticos que como se ha comentado entran por los poros de las mismas, deteriorándolas.

 

Recuerde que el oro de diferente quilataje también tiene diferente dureza, cuanto más alto es el quilataje de oro, mas blanda es la joya, por tanto las de inferior quilataje tienden a arañar las de mayor, tanto en el joyero como al ser usadas. Tenga sobre todo, cuidado al usar alguna pulsera de inferior quilataje, deslucirá todas las demás.

 

Otros cuidados:

 

Recuerde que las gemas de origen orgánico o porosas (ópalo, perla, turquesa, coral, madreperla, esmeralda, marfil), son porosas y por su composición o fragilidad requieren ser tratadas con mas "mimo" al ser llevadas puestas. Todas son susceptibles de ser dañadas bien por productos químicos, como los cosméticos, bien por los golpes o por la simple suciedad. Si alguna de sus joyas lleva engarzada alguna de estas piedras, no dude en quitárselas si va a realizar alguna tarea que conlleve una situación de las mencionadas anteriormente. Especialmente para el uso de cosméticos se recomienda que las joyas sean lo último que se ponga, el perfume, las lacas y el maquillaje (incluso la crema hidratante) acaban con el brillo de de estas piedras, en el caso de las perlas de manera irreversible.

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunos de sus anillos de oro, sobre todo los de oro amarillo, se deformaron por debajo si se las cambia de dedo, pues al ser el oro un metal blando, tenderá a adaptarse a su dedo y la deformación que comienza por abajo se extenderá, pudiendo llegar a producir que se abran las "camas" de las piedras donde van engarzadas facilitando su pérdida.

 

Si se ha partido un termómetro, aléjese de él, pues el mercurio, aparte de ser extremadamente nocivo para su salud, se adherirá fuertemente a sus joyas.  Sólo un joyero mediante abrillantado o pulido podrá quitar este mercurio, en cualquier caso su joya, si es de un quilataje alto (18) no sufrirá el menor daño.

 

 

 

 

 

 

 

 

El llamado "oro blanco" no es tal, realmente es gris. Los joyeros usan una última capa de rodio pera mejorar el color. Si eventualmente esta capa se desprendiese por arañazos, comprobará realmente cual es el color del  llamado oro blanco. Recuerde nuevamente que el oro es más duro cuanto menor quilataje tenga, pero también se vuelve más duro en función de la aleación que se use, así el oro blanco es mucho más duro que el amarillo y ocurre que, por ejemplo al llevar dos sortijas juntas de diferente color, el blanco araña al amarillo, quedándose este amarillo adherido al blanco. Esto también se soluciona con un leve abrillantado de la pieza.

 

 

 

 

 

 

 

 

Las piedras preciosas, zafiro, rubí, y diamante lo arañan todo, especialmente se arañan entre ellas. Es bien sabido que el diamante ocupa el puesto 10 en la escala de dureza, sin embargo, es menos sabido que es 168.000 veces mas duro que la piedra que ocupa el puesto 9, el rubí, por tanto hemos de tener cuidado al llevar mas de una sortija con piedras. Si comprueba que una piedra de un anillo toca a la de otra, es mejor que cambie una de los anillos a otro dedo que tenga igual medida. Esto es valido para todas las piedras pero especialmente cuando las dos piedras que se tocan son diamantes, en un golpe fuerte de un diamante contra otro, es más que probable que uno de los dos se quiebre.

 

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